miércoles, 24 de junio de 2015

Mundano.

Muy bien, comencemos otra vez. No quiero ser la anfitriona esta vez.

Creer en la realidad del baile incesante, doloroso, como el rechinido eterno de tus dientes contra los recuerdos vueltos piedras frías, duras, monótonas, como lo que deja de existir, pero sólo se esconde y trata, e insiste tanto que jamás desprende.

Personajes que quisieron dejar volar libres a las mismas aves, hace tanto. Hace tanto que ya las perdieron en el camino empedrado, irregular y doloroso. Describamos los muros tan malditos, tan enormes, tan mortales que se hicieron invisibles en un mundo de enorme bondad.

Finalmente, se descubren las mantas,
se vuelven inmortales los ciegos,
viven el paso placentero y no el vuelo onírico del otro. La costumbre se desvanece y las ramas del mismo árbol siguen creciendo y haciéndose bellas, más viejas, más felices, más fuertes y maternales.

En el camino se encontraron, sin buscarse jamás, son otros protagonistas, otros porteros de no los mismos mundos soñados; ella ya no habló de las aves, porque imagina y sueña su vuelo desde lejos, sonriendo desde lejos, acompañando desde lejos. Su encuentro con la curiosa serendipia de ojos etéreos le ha cautivado en el camino a solas y le descubre la mirada, le cobija las caderas, el Bufón la mece en su columpio.

  Es otra vida con el Bufón, ella suspira riendo y cantando otras tardes con su Bufón de la mano, de las bocas, de los torsos, de los cabellos enredados y desdeñados de poco saber del mañana. Tan plena, tan llena, tan sutil, ella necesita nada más, ella está viva, y sólo quiere dejar el vuelo libre de sus propias alas desnudas, sentir la humedad de su cuerpo en la gris sequía de lo que deja atrás.

El presente es eterno, como susurraron en la cosmología. Y el mal pasado se disuelve del bueno. Son tiempos de valentía y de gentileza, no debemos caminar todos por el mismo camino impertinente para dejar de morir, de mutar.

Una noche, una noche con jaqueca fue, por segunda vez. Miró por la misma ventana y vio el vuelo en caída de sus aves, ya viejas, podridas y perdidas. Descubrió que soñó mal sólo unas mentiras. Acarició ajena las alas tan muertas de sus aves, nada comprendió del agonizante parlamento que creyó volver a oír.

Firme pensó ella, entrando en una habitación de aguas calmas, de árboles acogedores, encontrando los brazos de su compañero el portero de amplia espalda y dedos larguiruchos. De nariz fina y audacias silenciosas.

Por un precipicio decidió dejar caer a sus aves que agonizaban, que confusas preguntaban si volvería ella cariñosa a afirmar sus alas, triste y desorientada, tragó saliva otra vez, y con ternura las dejó caer con fe, ella debía conservar la plenitud. Su Bufón la esperaba.

Desde el abismo yace una luz rojiza, marciana. Y el vuelo de un nuevo ser se aproxima a la cima nuevamente. Sus aves vueltas fénix vuelan tan alto su renacer, que se pierden para aprender a volar en el olvido, más fuertes, más bellas, más plenas.

Dejó ella sólo su aroma, su espíritu en las nuevas cenizas de las aves que ya no son suyas. Se esfumó en brazos de su compañero,   en paz, besando el pecho sobre el que reposa hoy.

El sinsentido es más divertido cuando no lo planeó un muerto.

domingo, 19 de enero de 2014

limón de la discordia.(carta a ellas)

Artista de la propia destrucción, carcomiendo a parloteos los grandes pilares. Se derrumban, BOOM.

Se deshacen entre los dedos violentos y marchitos, desaparecen de la  roja nariz. Tropecé y fue feo.
Quiero...quiero tropezar más y ¡MÁS! 

Tengo miedo de dejar de temerle a la rotunda caída del imperio intergaláctico. ZUU'M. Quiero la oveja de felpa mamá.

-No está bueno el tiempo Sra. Herrero, ¿no lo cree?.
-No Querida, no lo está. Mira esas blancas nubes y ese Sol radiante, vete a esconderte niña, que viene el idiota del payaso mayor.

Maldito payaso mayor, debería o no temerle? Siempre me los quita, me quita mis vigilantes.

No debí esconderlos

No debí quedármelos.

No debí insistir, los va a asustar y no volverán.

Él sonrió, ella sonrió, él también y el pingüino también, no todos sonrieron. Fue tan lindo.

No quiero cerrar, porque no sé qué es. Quiero saber.

Fue la adicción al miedo. Era, precioso.




Ya viene, ya viene.-

Las palabras, las palabras no son mías, son de todos. Pero los indicios, los sentidos, las caricias y rasguños que den esas palabras, sí son míos. ¿Por qué te esmeras en hacer lo mismo que yo?, si yo pongo sangre en mis palabras, sangre que no es para ti, es para otros. ¿Soy tu medio de ascenso al Olimpo, acaso?. Me molesta y no ignoro, no. Cortar tu cabeza no me es una opción porque hay predominancia de tus brazos en mi, de tu bella estupidez a mi lado. Pero deseo, deseo enormemente que cortes tus propios dedos para hacer tuyas, por un segundo las palabras y actitudes, sé que puedes, no falsifiques mi huella para gritarla en tu nombre, no más 

Tendré que tomar medidas. Medidas drásticas y susurrarlo a tu oído ferozmente. No sea tonta.

sábado, 21 de diciembre de 2013

silbido del viejo.

Es la mala memoria de un par de rieles estancados por enredaderas de antaño. Un invento de cuento fantástico entre los dorados árboles y los elfos danzantes. Las hadas y los magos, algo que no se llama Magia.
Fue el susurro inverosímil que no sé bien si aluciné o de verdad oí entre tus mismos gritos atormentados.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

A veces la vida da golpes injustos a su placer y capricho.
A veces no podemos comprender la racionalidad de algo que no posee mente.
A veces no decidimos.
A veces...nos convencemos de que por un segundo la vida se nos escapa de las manos.
A veces no somos super-predadores.
A veces no hay un TODO correspondiente a la nada.
A veces hay excepciones, porque lo preciso y precioso se encuentra en lo más recóndito e inimaginable de la misma subjetividad humana, ser una hoja de papel en blanco que sobrepone sus límites sin antes conocerlos hasta su último respiro o susurro.
Podemos ver y hacer hasta donde se nos dé la mera gana, podemos pisotear el mundo a nuestro gusto.
Podemos creer que la realidad en la que caminamos y parlamos consigo mismos, es un sueño penetrante y sigiloso, uno amedrentado por bajas y altas.

Somos dulces víctimas de nosotros mismos, desde el ser más ingenuo y plano bípedo 'pensante', hasta el criminal más desalmado y 'consciente' de su acto.

Somos tanto, sin desearlo ni quererlo y somos poco, cuando anhelamos y fantaseamos.

Fragmentamos la vida en miles de trozos, cada pequeño Resplandor es un universo que sólo el más valiente se atreve a deleitar. Creemos porque es innato. Creemos para sobrevivir.

No vine a enseñarles de nuevo a ser humanos, he venido a parlar con dedos, nada más.
 Sueñen y sostengan con fuerzas divinas sin importar porqué.


Creemos para llegar a esa infinitud etiquetada.
Anhelen ser infinitos. Porque ya lo son.





martes, 21 de mayo de 2013

Segundos de histeria pacífica. Tu carcajada.

Me pillaste tan desprevenida, con tu mirada a centímetros de la mía, acercándote lo más posible cuando no lo notaba y luego sólo me asustabas sin intención. (...)


(...)Siempre me pareció curiosa tu mente, eras como un Niño y de hecho no sé si aún lo serás. Atrevido, impetuoso, infantil  Y/O pensante, eras maravilloso, fascinante, impredecible.
Un jovencito digno de buenos tratos, tan peculiar tus distinciones, tus deseos, tus ideas, tus palabras y tu risa pequeño...escandalOsa y encantadora sin comparación.

Nos suicidamos juntos mil y un veces, de mil y un formas divirtiéndonos del placer mutuo. Perdóname por no alcanzar a disfrutar juntos en una carretera ausente, la madrugada inconsciente que nos esperaba, pintados cual Miro's con falsa sangre que no descubriste cómo hacer. He soñado esa mañana, difunto hermano, la sueño fría y extasiante como siempre la imaginé. Es una deliberada vivencia que no tomé junto con nuestra realidad.

Y esa tarde-noche en una habitación, Nevermind sonando sin interrupción alguna, un blanco techo que nos soñó entre pestañeo y pestañeo, como nosotros a él boca arriba sobre una alfombra muerta cubriendo nuestras espaldas de aquellos puñales.
 La luz fue tenue mientras en mi muñeca tallaste un infinit∞, tus grandes y agraciados ojos me encadenaron sin salida pronta, pareciera que me quisieses decir mucho... eso veía en tus profundas pupilas penetrando mi calma, me tuviste nerviosa, quieta y concentrada por horas y horas, sólo mirando QUé eras.
Me perturbaste al punto de estima, de una casi-adoración. Entre nuevas desorientaciones artificiales, ataques de esquizofrenia y espasmos nerviosos me pregunto si imaginaste algo más mientras pasmados estuvimos contemplando aquel insípido techo. Yo sí. (...)

Fuiste una sorpresa. Fuiste un deleite y un clavo oxidado en mi Memoria.
Te has convertido en una de las pequeñísimas gracias de mi Vida.
Fue un Honor comprenderte, alucinarte y saborear tu demencia.

















- Dedicado a Susanoo, Dios del mar. Humanoide Francisco.-  Fragmento del recuerdo suicida.

Gracias por lo estupefacta que me dejó tu no-Adiós. Hasta Siempre te desafiaré Alex.-

lunes, 20 de mayo de 2013

lump pit-

Ella me mira con una profundidad absoluta, con una seriedad total disfrazada de la estereotipada ternura de cualquier cachorro, ella quiere decirme algo...yo lo sé, por ello, dentro de una emocionante rutina de suprimirme al andar ambulante entre miles, le hago interrogaciones dignas de un ser supremo, sin respuesta alguna. Su ego, orgullo y tenacidad son aún demasiado para mi, ella me desafía a detenerme tumbándose sobre mi y amenazándome con sus garras de divina vivencia. Me rindo y sólo me largo, sé que en esa impetuosa mente, esos eminentes y abismales globos oculares se encuentra la Verdad, una de miles.


Mis gafas poso bajo mis ojos, casi en la cumbre de la nariz, una bufanda, guantes, las negras alpargatas, una anciana boina oscura, el  impermeable beige, las silenciosas llaves, un cigarrillo - su encendedor-; la calidez de un hogar que no es mío. El frío que impera la entrada al abrir la puerta me invita a un día relajado.

Es otoño, llovió hace varias horas y aún quedan las solitarias y terminales pozas, los pocos y mortales rayos de Sol  que entran vehemente entre grises y pesadas nubes las desintegran de a pequeñas cantidades, se despiden. El entorno se ve vacío, sólo hojas caídas en su vejez y el halo de mi cálido respiro en lo frígido como vapor me acompañan pareciese. Llevo dentro un caótico deseo de algo más que esta escena, que esta Vida. Un Sentido. El calor de algo más. El temor de una inútil e infantil dependencia.

La ceniza ya muerta de mi cigarrillo cae a la misma velocidad que la lágrima fogosa|furiosa en el pómulo del infeliz sujeto que ayer descuartizó mi demencia, fue enteramente satisfactorio, exquisito debería decir. Su grito, uno de los mejores, Gran Tenor le llamé. Recuerdo con gracia cada rito aquí, frente al crítico, el maestro, el Árbol posado a unos metros de mi presencia intangible en cada insípida y cómica tarde. Mi compañero de ancianos atardeceres. He de compartir mis placeres contigo mi pasional amante, antes de que cualquiera robe de mi pasatiempo ya un tanto celestial. Hoy todos inician, asesinan, embellecen y envejecen mi amigo, acariciaré tus ramas oyentes con mis rojizos labios, rojizos de aquellos cadáveres dichosos y su Sangre sucia. No habléis, no me regañes con el canto escandaloso de tu brisa sudorosa, sólo calla y oíd de mis Palabras, mis relatos. Mis historias adornadas de rubíes en aguas impuras. Audire mea frater, que te parecerán encantadores mis ojos que emocionados te gritarán después de cada tierna masacre. Incalculables sentimientos de dulces pesadillas, sólo quieres molestarme consciente, desgraciado seas, Árbol.

Son miles, miles y miles. Un menú de selecciones magníficas, mi sonrisa en desvelo no logro controlar. Caminan tan veloces, no existe presencia ni alma, por ello es asombroso y divertido a magnitudes de un sarcasmo no merecedor del mundo. Es excitante saber que es tan fácil, si nadie le extrañará. Sólo aquel momento de una universal Nada, cuando dejan de respirar, parlar, fornicar, moverse, quejarse, chillar, Necesitar. ¡Uh!. Jesús, dispárame un perfecto tiro furioso y una bendición febril.

Tuve que sentarme de una vez en la mortal banca o empezaría a enloquecer. Su cuello sonó escalofriante cuando lo quebré. Fascinante y ostentoso pensé. Me devolvió la mirada al fin, quizo contestarme, me hizo creer eso. Maldita crueldad sabionda. Bang. Le busqué en unos brazos seguros, unos aparentemente abiertos.

No enloquecí aquella vez, por eso fue espectacular, él sólo fue gentil y encendió mi cigarrillo sin olvidar un beso infinito y ausente. No deja de arrebatarme el aliento, el que escapa por mi cuello helado que aún extraña caricias difuntas. Bravo.

viernes, 3 de mayo de 2013

Sois un Ser asqueroso, Pater.
Creo que el disgusto y lo mucho que me repudian los humanos, son causa de lo que veo en ti, Animal racional. 

No todo lo que matas a palabras, es un fracaso, NO TODO. NADA.
Me dejáis sin palabras, ignorante impotente. Voz falsa llena de miedos.
CAOS dentro de una mente sin humanidades.
Dejad de aferrarte a tu -puta- ignorancia.

Eres mi padre, y me importas como tal. Pero como persona, oh', como persona...espero no volver a toparme con un ser como vos lo sois, porque maldita la suerte mía sería.

Tan sólo quisiese callarte. ¡CÁLLATE, INSULSO NO-SER!
De una bofetada y ocultismos sellarte la boca.
Abrir ese podrido, insípido y vacío ego de superpredador resentido, al mundo.
Vos sois el inoperante, NO EL MUNDO.
Vos sois el burdo, NO EL MUNDO, y me atreveré a decir Mundo, porque he de citar tus escuálidas ....AGH, ni palabras decís, porque no lo son.

Eres un claro ejemplo de mi desesperanza con el gentío.